Según fue avanzando la Edad Media en Europa, el caparazón acolchado que se usaba para proteger las nobles monturas de los caballeros fue sustituido por la armadura de placas de la barda. Los caparazones no resultaban útiles frente a la mayor eficacia de ballestas, arcos largos y picas, y los caballos se convirtieron en objetivos principales (en lugar de los jinetes bien acorazados). La barda, desde los protectores pectorales al arnés completo de armadura de placas, se desarrolló por primera vez en las armerías de Lombardía. La barda completa constaba de 5 piezas principales: testera (cabeza), capizana (crines), grupera (cuartos traseros), flanquera (lados) y petral (pecho). Ataviados de esta guisa, los caballos de guerra dominarían los enfrentamientos en Europa durante 3 siglos.