Cuando un comandante emplea su caballería pesada –sean caballos o tanques– la intención es romper la línea defensiva enemiga y aprovechar el hueco rápidamente. En el campo de batalla, gran parte de las maniobras son para preparar un intento de penetración (concentrando una fuerza grande en un espacio pequeño) o para asegurarse de que haya reservas disponibles para taponar el hueco. En ambos casos, las unidades móviles han demostrado ser las mejores. Una vez penetrada la línea enemiga, los blindados pueden seguir avanzando hacia la retaguardia o atacar los flancos de las unidades expuestos a ambos lados de la brecha. En cualquier caso, lo más probable es que la batalla pueda darse por finalizada.