La gente normal necesitaba una dispensa especial del emperador para visitar Gugong (el palacio imperial chino), situado en el centro de Pekín, por lo que el complejo empezó a conocerse como la "Ciudad Prohibida" (igual que casi todas las residencias presidenciales en la actualidad). La construcción de la "ciudad" amurallada, repleta de jardines, terrazas, fuentes y oficinas administrativas, comenzó en 1408 bajo el mandato del emperador Yongle, tercero de la dinastía Ming. Su tamaño fue en aumento con el paso de los siglos y sirvió de residencia a veinticuatro emperadores de las dinastías Ming y Qing. Llegó a alcanzar las 9999 estancias, repartidas en 720 334 metros cuadrados rodeados por un foso de cerca de 52 metros y una muralla casi 10 metros de altura para impedir la entrada del pueblo llano. En su apogeo, la Ciudad Prohibida tenía una población de 10 000 habitantes, todos ellos al servicio de las necesidades del emperador. En la actualidad, sus habitantes no llegan a 1000 y son en su mayoría guías y cuidadores.