Los mayas decidieron construir su gran ciudad de piedra en medio de la selva de Yucatán en lugar de en una de las bonitas playas cercanas. Independientemente de los motivos por los que eligieron esa ubicación, Chichen Itzá era una metrópolis con casas, templos, palacios, patios y campos para juegos con una calidad artística excepcional, y algunas de sus estructuras ornamentadas tienen más de 1500 años. La celebración de los juegos de pelota era un momento muy especial en la ciudad porque la cabeza del capitán ganador se ofrecía en sacrificio a los dioses después del partido (un buen motivo para dejarse ganar), posiblemente en la enorme pirámide escalonada del templo de Kukulcán. Chichen Itzá fue una ciudad próspera hasta el siglos XIII, cuando las revueltas y la guerra civil hicieron que entrase en una decadencia de la que nunca se recuperó. Su población fue disminuyendo víctima de las guerras, el hambre y las enfermedades. Cuando llegaron los conquistadores españoles, el centro de la ciudad estaba prácticamente abandonado y en ruinas.