Con la mejora de las armas se produjo una "carrera armamentística" –tan vieja como la propia guerra– entre el blindaje y las tecnologías antiblindaje (o de perforación de blindaje). A finales de la Edad Media, los inventores probaron a usar protecciones por dentro y por fuera de la armadura de placas con la intención de aminorar los efectos de los virotes de ballesta y de las picas; no funcionaron muy bien. En las guerras mundiales, la respuesta fue añadir más capas de blindaje; tampoco funcionaron muy bien. Después de la Segunda Guerra Mundial, se inventaron distintos tipos de "blindaje reactivo". El concepto de blindaje reactivo a los explosivos fue propuesto por primera vez por el ruso Bogdan Voitsekhovsky en 1949, y los primeros modelos fabricados en serie aparecieron en la década de 1960. Actualmente, la mayoría de los tanques de combate principales utilizan algún tipo de blindaje reactivo.