Las plataformas de despliegue de artillería (GDR, por sus siglas inglesas) se basan en un sistema de plataformas remotas semiautónomas –drones– que vigilan el entorno en busca de posibles amenazas y ofrecen a las GDR una capacidad de detección de horizonte a horizonte, lo que les permite identificar peligros que se acerquen a gran velocidad a tiempo para que la tripulación responda con acciones evasivas. Los primeros modelos de GDR resultaron ser susceptibles a los ataques aéreos de los misiles cruceros y las aeronaves de asalto. La red de defensa aérea de drones ha demostrado ser efectiva en extremo a la hora de reducir la destrucción de GDR por parte de las aeronaves.
Las arquitecturas de defensa aérea de las GDR que se utilizan en la actualidad incluyen el sistema flexible y sensible RQN-119 "Murciélago" que se ha desarrollado en los Estados Unidos, el sistema robusto y fiable ruso de la red "Orbe/Placa" y el agresivo sistema "Mariposa de obsidiana" de los aztecas.