La idea de construir un gran centro de artes escénicas en la bahía de Sídney surgió en la década de los 40. En 1956, el gobierno de Nueva Gales del Sur convocó un concurso para la creación de un complejo grandioso que mostrase al mundo el buen gusto de la ciudad. El ganador fue el arquitecto danés Jørn Utzon, que presentó un proyecto expresionista con un tejado formado por "conchas" prefabricadas de hormigón y recubiertas con más de un millón de azulejos blancos y color crema, y con muros cortina de vidrio en el interior. Su proyecto era tan peculiar y complejo (parece que Utzon descuidó las estructuras) que tardó dieciséis años en construirse y su coste fue diez veces superior al presupuestado. En octubre de 1973 fue inaugurado por la reina Isabel II y desde entonces se ha convertido en el símbolo de la antigua colonia penitenciaria. Desde los 2679 asientos de la gran sala de conciertos, o desde los 210 de la pequeña sala Utzon, los espectadores que acuden al Opera House disfrutan de toda clase de representaciones en las antípodas.