El centro de lo que hoy es el famoso Hermitage de San Petersburgo comprende el monumental Palacio de Invierno, residencia de los zares desde que, en 1764, bajo el mandato de Catalina la Grande, finalizasen sus obras para reflejar la grandeza y el poder de la Rusia imperial. Catalina lo declaró su "tesoro" y se dispuso a llenarlo de tesoros: pinturas del Renacimiento, artesanías con joyas y oro (como los famosos huevos de Fabergé), las joyas de la corona y otras alhajas. Tras varias ampliaciones y cierta reorganización, Nicolás I lo abrió al público en 1852 y a lo largo de los años los zares siguieron aumentando su colección. Durante la Revolución de Febrero de 1917, fue por unos meses la sede del gobierno provisional, hasta que los bolcheviques se hicieron con el poder en octubre y lo declararon un regalo para el proletariado. En la actualidad, el Hermitage cuenta con cinco edificios, es uno de los mayores museos del mundo y en su colección hay más de tres millones de artículos históricos y obras de arte, incluida una de las mayores pinacotecas del mundo.