Los Jardines Colgantes quizá no existiesen y quizá tampoco fuesen una de las "maravillas". Ninguna fuente babilonia los menciona y, a diferencia de otras maravillas del mundo antiguo, no hay ninguna prueba arqueológica. Las principales pruebas sobre la existencia de los jardines se encuentran en distintos textos griegos y romanos que hablan de su tamaño, las variedades de plantas, cómo se crearon, por qué se crearon e incluso cómo se regaban. Según dichos textos, fueron construidos por Nabucodonosor II alrededor del año 600 a. C. para su (consentida) esposa Amytis, que echaba de menos las verdes colinas de su Media natal. Las fuentes "históricas" también indican que los jardines eran una serie ascendente de terrazas (a modo de ziggurat) construidas con ladrillos de adobe en las que había toda clase de plantas. Su base tenía una superficie de 120 metros cuadrados y toda la estructura medía 22 metros de alto. Se calcula que para mantener vivas las plantas en Babilonia, los jardines habrían necesitado más de 30 000 litros de agua al día. Si realmente existieron, se cree que fueron destruidos en el siglo I d. C.