Carl Sagan fue muchas cosas –astrónomo, astrofísico, astrobiólogo– pero fueron sus esfuerzos como divulgador de la ciencia moderna los que lo hicieron famoso. Sagan, entre otras cosas, ayudó a descubrir la temperatura superficial máxima de Venus y demostró que se podían producir aminoácidos a partir de productos químicos comunes sometidos a radiación (lo que demuestra que la vida extraterrestre es posible). Creó las cápsulas del tiempo que se enviaron en las sondas Pioneer y Voyager. Sin embargo, fueron sus esfuerzos por acercar el cosmos a la civilización los que lo convirtieron en una celebridad.
Carl Edward Sagan –probablemente el "científico" más conocido del mundo en los años 70 y 80– nació en Brooklyn en noviembre de 1934. Sagan demostró ser un adolescente bastante atípico: se graduó en la escuela secundaria a los 16 años y entró en la universidad de Chicago para estudiar Física en 1955. Después de doctorarse en astronomía y astrofísica en cuatro años, Carl fue a parar a la Universidad de California-Berkeley. A principios de los 60 se encontraba en el observatorio astrofísico del Smithsonian, donde su trabajo se centraba en las condiciones físicas de los planetas, en especial, Venus y Júpiter. En 1968 se convirtió en el jefe del Laboratorio de Estudios Planetarios de la universidad de Cornell y pronto acabaría cooperando con la NASA para elegir los sitios más idóneos de Marte donde podían aterrizar las sondas Viking.
Carl Sagan, un personaje locuaz y enérgico que ya conocían muy bien los cosmólogos, se convirtió en un autor de ciencia para las masas con una serie de éxitos de ventas como "La conexión cósmica" (1973), "Otros mundos" (1975) y "Los dragones del Edén" (1977, ganador del premio Pulitzer). Asesoró en películas de Hollywood para asegurar su "rigor", como en "2001: Una odisea del espacio", de Kubrick. En 1980, fue cofundador de la Sociedad Planetaria. Ah, y también fue coautor y presentador de la influyente serie de televisión "Cosmos: un viaje personal". Murió de neumonía, una complicación de la mielodisplasia que padecía, a los 62 años.